Aaahh con estas mujeres... crueles, vanidosas, villanas... ambiciosas... Me pregunto dónde trazas la frontera entre la mujer fatal y la villana fatal...
Selección exclusiva del dulce arte... féminas de miedo... comenzamos nuestra cuenta en los locos años 20, todo un arquetipo del cine. Una historia de lujuria y maldad.
Lulú - "La caja de Pandora"
El hombre con sus apetitos, ¿qué es sino un animal? También se expone una serpiente, que no es otra cosa que una representación, con características universales, de una faceta de Lulú: la eterna mujer que encanta, seduce y mata. En realidad Lulú no es un estereotipo, sino más bien un arquetipo. Una fuerza que se presenta con la simpleza infantil del vicio, vengadora de su propio sexo, demoníaca y amoral.
Este papel ha sido interpretado por innumerables actrices, como también lo fue por cantantes desde que Alban Berg, en 1927, creara su Lulú, cantada y atonal, para la ópera del mismo nombre. Sin embargo, con el paso de los años, la imagen de Louise Brooks (1906 - 1985) como iconograma de Lulú ha persistido. Brooks comentó en su obra autobiográfica "Lulú en Hollywood" que en un principio hizo pruebas para aparecer con el pelo rizado, pero finalmente Pabst prefirió dejar "el pequeño 'casco' negro y brillante".
Efectivamente fue la película "La caja de Pandora", de G. W. Pabst en 1928, la que otorgó la definitiva imagen al personaje en un film que, al igual que su original del teatro, recibió unas críticas similarmente duras, especialmente por el personaje lésbico de la condesa.
Pabst, una de las principales figuras del expresionismo cinematográfico alemán, adaptó la obra al cine pero conservó la denuncia contra las clases dirigentes que hacían pública ostentación de sus placeres como símbolo de poder y riqueza, en una Berlín que hacia fines de la década del 20 se presentaba como un gran negocio del sexo. La sociedad Pabst-Brooks continuó con otra película más: "Tres páginas de un diario" (1929). La crítica "redescubrió" el talento singular de Louise Brooks con motivo de la exhibición de cine "60 Ans de Cinéma", en el año 1955, en el Musée National d'Art Moderne, en París.
Louise Brooks
El gran aporte de la versión cinematográfica fue presentar a Lulú como víctima, y no a una simple devoradora de hombres; la muerte de Franz acontece como algo casual, una fatalidad del destino. Pabst tuvo la osadía de presentar a su Lulú tan "dulcemente inocente" que desnudaba la doble moral de la sociedad de su tiempo; ella no comete ningún crimen y sólo es víctima de una cadena de circunstancias. Al igual que en la obra Wedekind, no es un personaje real, sino la personificación de la sexualidad primitiva que inspira el mal y hace salir todos los demonios sin darse cuenta. En su hedonismo simplista le dice a Alwa "¿acaso no quieres nada de mí porque no me amas?". Una prueba de que ella sólo quiere vivir intensamente.
Louise Brooks que ofrece con su presencia, magnetismo y singular personalidad todo un extraño icono del erotismo cinematográfico. Un icono que pese a ubicarse en rasgos muy definitorios de las postrimerías de la década de los años 20, no es menos cierto que su poder de fascinación permanece inalterable con su mirada provocadora y desprejuiciada y un peinado que potencia una belleza singular curiosamente con rasgos andróginos –es notable la ausencia de pechos de la Brooks que el realizador no se molesta en ocultar-. Es más, estoy convencido que en las intenciones de Pabst figuraba esa potenciación de una singular forma de erotismo indudablemente provocadora a la que no resulta ajena la concurrencia de algunos apuntes de lesbianismo –el personaje de la amiga protectora- que sin duda en su conjunto pudieron resultar escandalosos para la época.
Elizabeth de Bathory "La Condesa Sanguinaria"
Ella era bastante vanidosa y temia a hacerse vieja y perder la belleza.
Un dia por accidente una chica de la servidumbre le jalo un cabello mientras la peinaba, Elizabeth le apreto la mano tan duro a la chica que empezo a desangrar, cuya sangre cayó en la mano de Elizabeth. En el instante ella sintió, en su piel una frescura que nunca habia sentido, ella estaba segura de que habia descubierto el secreto para la eterna piel joven!!!. Ella le dijo a su mayordomo y a Thorko que ataran a la sirvienta, la ataron, la cortaron y llenaron una tina con su sangre. Elizabeth se baño en ella para hacer bello todo su cuerpo. Durante los 10 siguientes años, el impulso del mal de Elizabeth la provello de nuevas chicas para sacarles la sangre en rituales y para sus baños de sangre. Pero una de sus víctimas de escapo y le dijo a las autoridades lo que estaba pasando en el castillo Csejthe. El Rey Mathias de Hungaria le ordeno al primo de Elizabeth, el Conde Cuyorgy Thurzo, governador de la provincia que investigara el castillo.
En Diciembre 30, de 1610, ellos registraron el castillo. Quedaron horrorizados por las terribles cosas que vieron ahí: Una chica muerta en la recamara, desangrada y otra via que su cuerpo tenia hoyos, en el calabozo descubrieron muchas mujeres vivas, entre las cuales algunas habian sido agujeradas, abajo del castillo exhumaron los cuerpos de alrededor de 50 mujeres.
Elizabeth fue puesta en arresto, en su propia casa. Tuvo un juicio en 1611 en Bicse, se nego a declararse culpable o inocente y nunca aparecio al juicio. Un manuscrito del juicio, aun sigue en Hungaria! El mayordomo Johannes Ujvary, testifico que habian sido asesinadas alrededor de 37 mujeres solteras, 6 de las cuales trabajaban en el castillo; las victimas eran atadas hacia arriba y cortadas con tijeras; algunas veces las dos brujas torturaban a las mujeres, o hasta la Condesa misma. La vieja enfermera de Elizabeth testifico que alrededor de 40 mujeres habian sido torturadas y asesinadas. Toda la gente que estuvo involucrada en los asesinatos se les corto la cabeza y se les cremo, exeptuando la Condesa y las dos brujas. Las dos complices brujas se les rompieron los dedos, y fueron quemadas vivas.
Manuela Ruda "Sicaria de Satanás"
Una joven alemana de 23 años perteneciente a un grupo de extrema derecha, se define como neonazis y satánicos.
Ella y su marido eran juzgados por el brutal asesinato de su amigo Frank Hackert. A medida que avanzaba su declaración, Manuela iba desgranando todos los detalles de la cruel inmolación. Los hechos se remontan al 6 de julio de 2001, aquel día los Ruda atrajeron al joven Hackert, antiguo compañero de trabajo de Daniel, hasta su apartamento, en la pequeña localidad de Witten, al oeste de Alemania. Una vez allí y sin previo aviso, Daniel golpeó con un martillo a su víctima, mientras Manuela se ensañaba con él, asestándole 66 puñaladas. Cuando Hackert murió, le grabaron en el pecho un pentagrama invertido: el símbolo del Diablo. Después recogieron su sangre en un recipiente y la bebieron. Para completar su orgía sacrificial, los asesinos hicieron el amor dentro de un ataúd que Manuela utilizaba para dormir durante el día.
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